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Entrevista de trabajo

Es la fase decisiva dentro de cualquier proceso de búsqueda de empleo, el momento del contacto personal, donde de una forma individual y directa, se tiene ocasión de demostrar al entrevistador que somos la persona más idónea para el puesto, donde se evalúan muchos aspectos personales y profesionales en poco tiempo. Debemos prepararla para que no nos impresione en exceso y nos haga bloquearnos. No es conveniente enfrentarse a esta experiencia con la actitud: “Yo voy, y que sea lo que Dios quiera”. “Total es cuestión de suerte”. Cualquiera que sea la forma de realizar la entrevista, los objetivos del interlocutor son descubrir si la persona que tiene delante posee las aptitudes que requiere el puesto (puede); tiene los conocimientos y/o experiencia necesarios para desempeñar el trabajo (sabe) y si está motivado para su ejercicio profesional (quiere).
 

Tipos de entrevista.

Existen muchos tipos de entrevistas y a su vez estas pueden combinarse entre sí, pero a modo orientativo, podríamos clasificarlas según algunos criterios:
Según la estructura de la entrevista.

 

  1. Estructurada: con un esquema establecido sobre los temas más interesantes a conocer de los candidatos, el entrevistador dirige la entrevista según las respuestas del entrevistado hacia lo más interesante de la conversación. Suelen ser preguntas cortas y directas. Conviene contestar ajustándose a la información requerida.
  2. No estructurada: trata de obtener información relevante del candidato mediante una charla informal, sin esquemas, con pocas preguntas y muy abiertas.
  3. Semiestructurada: es una mezcla de los anteriores y es la más habitual.

Según el momento dentro del proceso de sucesión:

  1. Preliminar: de reclutamiento o recepción. Es el primer contacto que se establece dentro del proceso de selección con el objetivo de mantener o no al candidato dentro del mismo. Suele ser rápida y poco profunda.
  2. Sucesivas: el entrevistado es recibido sucesivamente por varias personas
  3. De sucesión: propiamente dicha o final. Se produce una vez realizado gran parte del proceso, tras las distintas “cribas”, cuando quedan tres o cuatros aspirantes. Recoge las diferencias entre los candidatos de cara a la selección definitiva.

Según el grado de tensión:

  1. Cordial: suele ser relajada, serena, dentro de un clima de confianza. El entrevistador trata de eliminar la ansiedad que cualquier candidato siente en un proceso de selección. Existe un clima de expectativas ante la información recibida y las necesidades a cubrir.
  2. “Dura” o de tensión: se realiza para puestos que normalmente tienen un ambiente de trabajo tenso. Uno o varios entrevistadores buscan situar al candidato en una situación muy tensa utilizando preguntas deliberadamente muy agresivas, tono cínico, dudando de las capacidades del candidato, etc. Su objetivo es comprobar el control emocional del entrevistado ante situaciones difíciles y generalmente de tensión.
  3. Informal: puede realizarse en una cafetería, mientras se muestra el taller o la fábrica, etc. Las preguntas son dispersas y requiere que el entrevistado realice un esfuerzo para no olvidar que es parte de un proceso de selección.

Según las personas que intervienen:

  1. Entrevistas individuales: son las más frecuentes. En ellas hay un solo entrevistador y un solo entrevistado.
  2. Entrevistas de grupo: se utilizan para evaluar a un grupo de candidatos al mismo tiempo y normalmente participan varios entrevistadores a la vez. El objetivo es poder comparar a los distintos candidatos y evaluar su comportamiento ante situaciones difíciles y estresantes.
  3. Entrevistas de equipo: es un grupo de entrevistadores los que llevan a cabo el desarrollo de la entrevista con un candidato. El equipo que entrevista suele estar formado por personal de distintos departamentos o cargos dentro de la empresa. Suele ser bastante estructurada y tiene lugar en uno de los últimos momentos del proceso, en el cual quedan pocos candidatos aspirantes al puesto.

FASES DE LA ENTREVISTA

  1. Recepción.
    Debemos tener presente que la selección comienza desde que entramos por la puerta de la empresa y preguntamos al recepcionista por nuestra persona de contacto. El tiempo de espera nos puede permitir observar el ritmo de trabajo de la empresa, ojear información (dípticos, revistas internas, etc.), acerca de la organización, que normalmente decoran la sala de espera, etc., además, de ponernos cómodos (quitarnos el abrigo, bolso, etc.)
  2. Presentación.
    Al inicio de la entrevista trataremos a nuestro interlocutor de usted, si este no nos indica lo contrario. Durante esta etapa, el entrevistador tratará de crear un buen clima que facilite el desarrollo de la entrevista, nos ofrecerá un breve resumen acerca de la empresa y del puesto vacante y nos informará del proceso de selección que se está llevando a cabo.
    Podemos tomar nota de la información que consideremos interesante, dejando las posibles preguntas que nos surjan para la fase final de la entrevista.
  3. Obtención de la información.
    Nuestro interlocutor formulará preguntas acerca de los distintos ámbitos de nuestra vida profesional y personal. Aprovecha las preguntas abiertas (dejan oportunidad para ampliar la respuesta) para dar información adicional. Evita contestaciones muy breves y con monosílabos. Algunas de las preguntas que nos podrían plantear son:
    Formación. ¿Por qué estudiaste…? ¿Qué te llevó a escoger esta especialidad? ¿Qué asignaturas te gustaron más? ¿Piensas finalizar tus estudios o ampliarlos? ¿Qué método de estudio utilizabas? ¿Realizaste algún trabajo en grupo?, etc.
    Experiencia. ¿Qué funciones desarrollabas en la empresa…? ¿Cuál fue el motivo de tu cese en esta empresa? ¿Cuál era tu salario? ¿En qué trabajo te sentiste más a gusto? ¿Cuál ha sido la sido la situación más problemática a la que has hecho frente en el trabajo? Etc.
    Ámbito personal. ¿Qué es lo que más destacas de ti mismo? ¿Qué cosas te gustaría mejorar de ti mismo? ¿Por qué te presentas a este puesto? ¿Cuál es tu situación familiar? ¿En qué empleas tu tiempo libre?
    Ámbito profesional. ¿Cuál es tu objetivo laboral de aquí a cinco años?, ¿qué tipos de trabajos estás buscando? ¿Qué conoces acerca de este sector? ¿Qué conoces acerca de nuestra empresa? ¿En qué tipo de puestos estás dispuesto a trabajar? ¿Qué puedes aportar a esta empresa?, etc.
  4. Preguntas del candidato.
    Una vez que el entrevistador considere que reúne la suficiente información, probablemente te pregunte si tienes alguna pregunta que hacer. Es conveniente que siempre preguntes algo en esta fase, ya que eso denotará tu interés, iniciativa y seguridad.Las preguntas que más nos inquietan pueden ser el salario y la duración del contrato, sin embargo, estas no deben ser nuestra única preocupación, ya que el entrevistado podría percibir que sólo nos interesa el dinero. Es importante conocer las expectativas creadas en torno a la persona que ocupe el puesto, esto es, que se espera de nosotros en caso de ser seleccionados, qué tipo de formación complementaria necesitaríamos para adaptarnos al puesto, si el puesto es nuevo o ya existía, en qué departamento se ubica el puesto, cuál sería la disponibilidad horaria real, etc.
  5. Despedida.
    Esta última etapa es importante para conocer si se contactará con nosotros para continuar el proceso de selección. Para demostrar nuestro interés en el puesto y para agradecerle la atención que nos han dedicado.

Recomendaciones para tener éxito en la entrevista de trabajo.

Antes de la entrevista
Autoconocimiento. La entrevista se puede considerar como la “venta de sí mismo”. Somos a la vez vendedor y producto. Y como todo buen vendedor habrá que conocer bien el producto (autoconocimiento), saber a quién le puede interesar y desarrollar técnicas de venta. Creando expectativas. Presentando ventajas y argumentando nuestra venta en función de las necesidades del comprador (análisis del puesto de trabajo).El autoconocimiento personal nos ayudará a constatar que nuestra formación, experiencia, características personales y aspiraciones profesionales coinciden con el perfil del puesto de trabajo al que optamos. Es conveniente ser honesto con uno mismo. El autoanálisis de nuestras características personales nos revelará nuestros puntos fuertes y débiles para el puesto. Siendo conscientes de ellos, deberemos potenciar los primeros e intentar solventar o positivizar los segundos. Para descubrir nuestros puntos fuertes, es recomendable buscar adjetivos o cualidades que puedan aplicarse a la descripción de nuestra persona y, sobre todo, buscar ejemplos que justifiquen esta apreciación, ya que nos servirán para reforzar nuestros argumentos en la entrevista.
Ejemplos:
Puntos fuertes
Capacidad en la toma de decisiones: “Decidí irme al extranjero a estudiar inglés. Tomé la decisión de cambiar de estudios/trabajo”
Responsable: “Coordino un grupo juvenil” “Cuido de mis hermanos menores”
Para positivizar los puntos débiles, prepare argumentos que los defiendan, justifiquen o los minimicen.
Ejemplos:
Punto débil: No tienes mucha experiencia para el puesto. Argumento positivo: Así podré afrontar los problemas sin prejuicios. No tengo vicios adquiridos. Lo que me falta de experiencia lo compenso compenso con mi gran interés y capacidad de aprender.
El éxito de la entrevista de trabajo está determinado no tanto por el conocimiento y la experiencia reales (saber hacer) como por la habilidad para promocionarse y venderse uno mismo (hacer saber).
Aprender a manejar y controlar la ansiedad. Una tensión moderada ayuda al rendimiento, pero cuando se superan determinados niveles origina distorsiones y paraliza la competencia de la persona.
Para controlar la ansiedad existen una serie de técnicas como preparar la entrevista (imaginar preguntas y buscar la respuesta más adecuada), la aplicación de técnicas de relajación y también nos puede ser útil ir a conocer el lugar donde tendrá lugar la entrevista días antes de la cita.
Preparar la imagen. Es importante adaptar el aspecto físico a las características del puesto, no será lo mismo vestirse para ir a una entrevista de monitor de tiempo libre que de gestor de banca. Lo más prudente es vestirse de modo discreto sin colores estridentes ni adornos exagerados como demasiadas joyas. Es recomendable dar la sensación de limpieza.
Preparar lista de vocablos propios del puesto. Saber utilizar el argot de la profesión nos ayudará a transmitir una imagen de profesionalidad.

Durante la entrevista

Vamos a distinguir dos maneras de comunicarnos en la entrevista, ya que igual de importante es nuestra forma de hablar y de relacionarnos como nuestra actitud y postura. Los gestos y las palabras deben ser coherentes para no contradecirse.
El saludo. Forma parte de la primera impresión. Se dará un apretón de manos que debe de ser con decisión y firmeza, no con flacidez y evitar el temblor de manos, tener los dedos contraídos o dar la mano sudorosa.
Modo de sentarse. Esperaremos a que nos den indicaciones para hacerlo. En cuanto a la manera de sentarse, lo ideal es no estar excesivamente relajado ni tenso y si se está muy nervioso, no adoptar posturas que lo puedan denotar (movimiento de la pierna cruzada, agarrar la cartera o en bolso en las rodillas con fuerza…). Sentarse a una distancia prudente, ni excesivamente alejado, ni pegado a la mesa, evitando apoyar los codos sobre la mesa del entrevistador.
Evitar tics. Evitar ademanes exagerados que denoten nerviosismo como pueden ser los tics: frotarse las manos, rascarse el pelo, movimientos de nariz, morderse las uñas, ajustarse la corbata, arrugar la frente…)
Los gestos discretos sirven de apoyo a nuestras afirmaciones, avivan el interés por la conversación y fijan más la atención.
El contacto visual. Es muy importante denotar atención y no parecer ausente. Mirar directamente a los ojos tiene un efecto positivo en la comunicación, la mirada puede transmitir seguridad, honestidad, confianza e interés. Evitar el contacto visual o mirar fijamente puede resultar contraproducente.
Si nos hace la entrevista más de una persona, tenemos que mirar a todos ellos cuando hablamos.
El tono emocional. Tiene que ir acorde con las distintas situaciones planteadas por el entrevistador. Hay que tener presente la entonación, la postura corporal, el tono de voz y la expresión facial. Una sonrisa moderada es muy apropiada en una entrevista, pero nunca forzada y exagerada.
El volumen y la claridad de la voz. Mantener un volumen de voz acorde con la distancia y tratando de vocalizar. Estos aspectos pueden tener un importante efecto en el entrevistador transmitiendo seguridad e interés o todo lo contrario.
 

Comunicación verbal

Se requiere fluidez verbal, lo que refleja la facilidad para expresarse oralmente, tanto para encontrar las palabras adecuadas en cada momento, como para ser capaz de emitir respuestas amplias cuando sea oportuno. Se deben evitar frases hechas, refranes, expresiones mal sonantes, muletillas. El habla debe de ser pausada y con orden, exponiendo una idea detrás de otra, no hablar por hablar, el silencio a veces es útil en una conversación.
Reglas básicas de comunicación verbal:

  • Comentarios positivos acerca de la experiencia anterior.
  • Hablar bien de los antiguos jefes. Es esencial hablar bien de nuestros antiguos jefes o compañeros, de lo contrario transmitiríamos una imagen de persona complicada, poco sociable o amiga de disputas, a la vez que hablando mal de nuestra antigua empresa crearíamos desconfianza porque podríamos acabar hablando mal también de la suya, generando una mala publicidad de la misma.
  • Estar preparado para hablar de tus errores y tus defectos. Al hablar de los errores se deben seleccionar aquellos menos perjudiciales y presentarlos positivamente, comentando cómo de exitoso salimos del paso y lo que aprendimos.
  • Comentarios positivos acerca de las aficiones, intereses y metas. Las actividades en el tiempo libre transmiten indirectamente información sobre las cualidades del candidato, son un medio muy usado para averiguar aspectos de la personalidad. Se valora que el candidato tenga claro lo que quiera, lo que le gusta, que tenga objetivos y proyectos. Se suelen valorar también aspectos que indiquen motivación, ambición, dinamismo y madurez.
  • Comentarios que denoten interés y entusiasmo para el trabajo. Los entrevistadores piensan que a mayor motivación mayor rendimiento y adaptación al puesto. Será conveniente explicar abiertamente que como candidatos estamos interesados y motivados por el puesto y que se hará un buen trabajo si somos contratados.
  • Escuchar atentamente al entrevistador. Es importante contestar a la pregunta que nos hacen sin irnos por las ramas.

Dejar hablar al entrevistador. Además, nos conviene también ser buenos observadores de la comunicación no verbal del entrevistador, que nos ofrecerá una rica información acerca del desarrollo de la entrevista para poder actuar en consecuencia.

ADECOBEL

(Asociación para el Desarrollo Rural Integral de la Comarca Campo de Belchite) es un Grupo de Acción Local bajo la forma de una Asociación sin ánimo de lucro.
Su finalidad es el desarrollo rural del territorio de Campo de Belchite.

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